Cabalgata de triunfo

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Dibujos
Acerca de la obra

Hoy lo imprescindible es triunfar, así bajo ese eterno prisma de exigencia actual, bajo la promesa incipiente e insistente del aplauso, cualquier otra opción es un fracaso… Ganar mucho y triunfar deprisa y sin demasiado esfuerzo, máxima de los tiempos de la prisa y el «me gusta» impulsivo.

Los jóvenes están cada vez más preocupados por la imagen que proyectan en redes sociales, por lo que estudian cada publicación para lograr el mayor número de me gusta y covirtiéndose así en adictos al like.

 

La dictadura del Like

En la actualidad, ese es el día a día de la gran mayoría de los adolescentes, quienes viven una vida virtual paralela a la real y marcada por la cantidad de seguidores que tienen en redes sociales y el número de me gusta que logra cada una de sus fotografías o el conjunto de ellas. El like se ha convertido en un medidor de popularidad entre los adolescentes y, en muchos casos, se considera como un requisito fundamental para determinar la aceptación en un grupo o colectivo.

Toda esta tendencia inducida e hipnótica que propicia la tecnología y la sustitución del mundo real por las redes sociales, es fruto primero de un conjunto de ideas, emociones y valores que vienen cimentándose en nuestra sociedad Capitalista desde muchísimo tiempo atrás, y es la triunfal ascención de la imagen y la estética presencial frente a la realidad de los individuos, convertidos éstos en zombies sujetos a las leyes y ciclos del consumo.

La inmediatez en la búsqueda del reconocimiento o triunfo también está sujeta a otro de los conjuntos de valores que insistentemente la sociedad Capitalista de consumo ha propicido interesadamente. Por tanto, las responsabilidades de las problemáticas generadas por los obsesivos malos usos de las redes sociales, y que tanto preocupan a analistas, educadores y psicólogos, no son en última instancia de los jóvenes, y no tan jóvenes, usuarios, si no que es parte de la responsabilidad del conjunto social y cultural que tod@s formamos.

Hoy somos víctimas de la tiranía de la popularidad y el optimismo, un derivado directo del culto al cinismo. Se mide la importancia de una foto por sus likes, de una idea o frase por sus retuits y de una persona por su número de seguidores o fans, o por su influencia en otros.Y tod@s deben rezumar felicidad y belleza. La verdad no importa necesariamente.

Corremos el riesgo de vivir en una pose constante.

No está permitido enfadarse, tener un mal día o estar de mal humor. La indiferencia no tiene cabida en un mundo que da tanta cotización al posicionamiento y a la imagen congelada. La inmediatez de la percepción actual en el instante efímero de la publicación de una imagen, una frase o una noticia, nunca debería ser determinante para extraer conclusiones o juicios de valor y opiniones instantáneas que no tienen más base que la de la ráfaga pasajera de la inmediatez receptiva. Pero todo el mundo tiene que tener una opinión o realizar algo llamativo, la necesidad de la novedad constante es otro principio muy instaurado surgido de estos paradigmas; una necesidad que al Sistema de consumo también ha venido interesándole mantener y mucho.

 

 

 


Cabalgata del triunfo

Extraído de uno de mis cuadernos de dibujo de 2018

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