Ego desatado

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Pinturas y Collages
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La vanidad en el ser humano

El ser humano es vanidoso por naturaleza, todos lo somos, claro, en diferentes porcentajes, pero ahí está. Además, no está de más que de vez en cuando alimentemos nuestro Ego, siempre y cuando sea de manera controlada y los mecanismos en los que se sustenta la vida social actual no ayudan a ello, ni a su reconocimiento en nosotros ni a su control, si no a todo lo contrario; las redes sociales son un vehículo potencial para esa expansión y desatamiento, nos hacen vulnerables y es cuando caemos en la necesidad de explotar el Ego frente al conunto de los demás espectadores.

La vanidad y el ego van de la mano. Después de determinar que queremos, nosotros comenzamos a buscar la forma de obtenerlo. Esta es la razón por la que somos tan dependientes de la sociedad, es quien alimenta nuestros deseos y nos provee de los medios para satisfacerlos. Es por eso, que si trabajamos, pensamos y contagiamos la idea de una sociedad que valore la cooperación y la compasión por los demás, evitaremos el egoísmo, el consumismo, la búsqueda de fama y fortuna y de poder como una forma de obtener reconocimiento y aprobación del prójimo, el Ego puede ser transformado gradualmente para transformar su base colectiva en una tendencia hacia el verdadero cambio.

 

El Ego en conexión con la sociedad

De alguna manera o de otra, el Ego demanda conexión con la sociedad mientras se mira a sí mismo como el controlador. Los valores que fomentan la impulsividad por la competencia y el consumo tan insistentemente radiados por este Sistema van directamente proyectados a nuestro Ego individual que se contagia y consolida en el Ego colectivo: Alcanzar la grandeza, sentirse orgulloso, ser todo lo que puedas ser y aún más!, valores que en principio puedan sonar positivos pero que en lugar de perseguir una sociedad constructiva e igualitaria logra una escalada destructiva de desigualdad.

No debemos confundir el amor propio o la confianza en uno mismo de un Ego controlado con el Ego potencialmente desatado que lucha por lograr sus propósitos individuales o grupales asentado en el oportunismo por encima del prójimo. Una sociedad verdaderamente desarrollada y cilivizada no puede quedarse tan sólo en el aplauso o la admiración por la consecución de privilegios, fama, poder o posesiones, debería ir mucho más allá en su lectura y procurar incluir en su valoración un análisis de la ética y la moral que precede a esas metas, así como también una justa medida de ellas; mientras esto no sea posible en el conjunto de nuestra sociedad, ésta quedará muy lejos de ser justa y equitativa.

 


 

 

Pieza que forma parte de mis Collages clásicos, vendida en su primera exposición en 2007 en la Galería-Librería «Tierra de Fuego» de Madrid.

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