Red de intereses

Fecha
Categoría
Dibujos
Acerca de la obra

El Gran hermano en Internet

Internet fue creada en los EEUU en tiempos de guerra fría como un proyecto con fines militares. Originalmente denominada ARPANET, se fue expandiendo hasta alcanzar nivel mundial y se convirtió en la red que conocemos en la actualidad.

Esta red de redes fue diseñada a partir de una arquitectura abierta, horizontal y descentralizada que permitía el flujo y almacenamiento de información. Dicha arquitectura ha ido cambiando a lo largo del tiempo: hoy se observa una concentración de poder en la capa de estructura de Internet que se refiere a proveedores de tránsito de nuestros paquetes de datos. El control de la circulación de todos nuestros datos está en manos de unas pocas empresas. Esta concentración genera poderes sin precedentes que afecta a los estándares de protección de los derechos fundamentales: ausencias de privacidad por diseño, debilidad en los sistemas legales de protección de datos personales, nuevas complejidades sobre jurisdicciones, etc..

Esta arquitectura centralizada nos afecta negativamente ya que concentra el poder de la comunicación y los datos de los usuarios en manos de pocas empresas. Estas suelen utilizar el mecanismo de consentimiento informado, los famosos términos y condiciones, para ejercer su poder de recolección y procesamiento de una cantidad inimaginable de datos, que se ha denominado BigData. Esto ha permitido un negocio sin precedentes, así como también la vigilancia masiva Estatal.

Todo ello viola los derechos fundamentales de las personas, tales como la privacidad y la libertad de expresión; esto en muchos casos se traduce en una Internet precaria en que nuestros datos y metadatos son utilizados como mercancía, mientras se realiza un fuerte seguimiento a través de cookies, se presenta una publicidad impuesta y dirigida, se bloquean y censuran contenidos, y se obliga a la identificación de las personas.

 

Capitalismo de Vigilancia

Estas grandes cantidades de datos generados por todos en Internet, este BigData, se utilizan para generar nuevos mercados de predicción y modificación de comportamiento. Algunos autores denominan a esto como Capitalismo de Vigilancia (Surveillance Capitalism) ya que los algoritmos pasan a controlar nuestras vidas. La inspección y procesamiento enormes cantidades de datos personales, búsquedas, navegación, generación de contenido, comunicaciones, permiten construir perfiles y patrones de comportamiento que combinado con algo de inteligencia artificial permiten “adivinar” cuáles contenidos son mejores para cada usuario. Esto provoca la generación de burbujas digitales, también denominadas “cámaras de eco”: cada usuario que utiliza redes sociales y buscadores, solo tendrá acceso a una porción muy específica de contenidos, centrados en sí mismo y que muestran todo lo que el usuario desea y acuerda. Es un contenido de consenso.

Del otro lado, “los otros” representan una minoría que “no existe” o no es relevante, independientemente que esto sea así o no en la realidad. Se pierde la diversidad y el disenso.

En síntesis, el Capitalismo de Vigilancia desafía las normas democráticas y parte de formas clave de la evolución secular del capitalismo de mercado. El desafío está en que las empresas y emprendimientos digitales tomen conciencia de la importancia de proteger el ecosistema de Internet libre y seguro, a través de diseños de software con privacidad por diseño, redes y proyectos federados y cooperativos tales como protocolos p2p, tecnologías de blockchain, el software libre, etc.. Todo ello, nos lleva a desmitificar que Internet es el paladín de la democracia, que es un espacio de liberación, de procesos horizontales, etc..

Internet es hoy un club de unos pocos monopolios que generan desigualdad. Un puñado de corporaciones domina el mundo como antes lo hicieron las potencias coloniales.

 

Textos inspirados y construídos a partir de artículos extraídos de la plataforma tedic.org

 


 

 

Guerra y tecnología siempre han ido unidas pero nunca hasta ahora internet y las redes sociales habían tenido tanto peso en conflictos armados.

En 1991 la Guerra del Golfo, aquella denominada como la ‘madre de todas la guerras’, irrumpía en nuestro salón con imágenes que parecían de videojuego pero que mostraban una realidad cruda e impactante. Era la primera vez que se presenciaba televisado en directo un ataque bélico y cuyo nombre “Operación tormenta del desierto”, muy al estilo estadounidense como si de una película de vaqueros se tratara. Como quien vende una lavadora, nos querían vender una idea de justicia basada en la lucha contra otra pieza del eje del mal definido por EEUU. En el conflicto entre Israel y Palestina también está jugado un papel muy importante. Por primera vez, el ejército israelí está usando el alcance de las redes sociales para ganarse a la opinión pública.

Internet es un arma poderosa tanto por su acceso mediático por parte de la opinión pública y la participación de la gente en la redes sociales, como por los medios contrarios a la propagación de noticias, el control de la información y las conexiones, y la censura, lamentablemente extendida de nuevo hoy en redes sociales y foros públicos. Hoy asistimos a muchos casos de limitación de la libertad de expresión, políticos que buscan limitar con nuevas leyes lo que se dice en las redes sociales.

En un mundo globalizado y, por extensión, tan complejo en todas sus relaciones y conexiones geosociales, geopolíticas y geoeconómicas, internet es una herramienta o arma  de doble filo. Se podría llegar a exigir nuevas medidas legislativas buscando recuperar el espacio de libertad que representa internet, pero las redes sociales imperantes y más utilizadas están en manos de multinacionales que no están en esa dinámica, convirtiéndose en auténticos monstruos de monopolización mediática que son lobbies de presión política y económica, bajo el peso de influencia de otros lobbies trasnacionales e intereses de Estado.

No hay comentarios

Publicar un comentario

error: Contenido protegido